EDITORIAL
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Para citar:
Oliveira Ferreira F, Mauro Rossi B. Calidad
de la cirugía oncológica en el escenario
de emergencia: el cáncer colorrectal
como modelo. Rev Argent Coloproctol.
2026;37(1):7-10. doi:10.46768/8nmgxw44
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corresponda, se publica únicamente en
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https://doi.org/10.46768/8nmgxw44
Recibido: 01-05-2026
Aceptado: 13-05-2026
© 2026 Los autores. Publicado por Revista
Argentina de Coloproctología.
Este artículo se distribuye bajo licencia
Creative Commons Atribución–NoComercial–
SinDerivadas 4.0 Internacional (CC BY-NC-
ND 4.0).
https://creativecommons.org/licenses/by-
nc-nd/4.0/
Correspondencia
Benedito Mauro Rossi
bmrossi@me.com
Calidad de la cirugía oncológica en el escenario
de emergencia: el cáncer colorrectal como
modelo
bio de Oliveira Ferreira1, Benedito Mauro Rossi2
1 Facultad de Medicina, Universidad de São Paulo, Disciplina de Cirugía General y Trauma, São
Paulo, Brasil.
2 Facultad de Medicina, Universidad de São Paulo, São Paulo, Brasil.
OPEN ACCESS
INTRODUCCIÓN
La calidad de la cirugía oncológica suele
discutirse en su ambiente ideal, en el cual
el paciente está correctamente estadica-
do, los casos complejos pueden discutirse
en reunión multidisciplinaria con equipos
especializados, en centro de referencia,
con disponibilidad de imágenes, endosco-
pia, anatomía patológica, terapias locales
y sistémicas en una secuencia planicada
y seguimiento estructurado. Sin embar-
go, una proporción importante de los pa-
cientes con cáncer colorrectal no recorre
ese camino. Muchos llegan al sistema de
salud por la puerta de la emergencia, con
obstrucción, perforación, sangrado, sepsis,
anemia, dolor o deterioro clínico. En esos
casos, la cirugía deja de ser solo un acto
técnico planicado y pasa a ser también
una decisión tomada bajo presión, con in-
formación incompleta, recursos variables y
riesgo elevado.
En el escenario de emergencia, además
de los factores relacionados con la enfer-
medad de base, dos preguntas inuyen
directamente en el resultado: ¿dónde será
atendido el paciente y quién lo operará?
En muchos sistemas de salud, el pacien-
te oncológico en situación de urgencia es
atendido en hospitales generales, con fre-
cuencia por cirujanos generales de guardia,
no siempre con formación especíca en ci-
rugía oncológica o colorrectal. Esta cons-
tatación no debe interpretarse como una
crítica individual al cirujano de emergen-
cia, sino como el reconocimiento de una
realidad asistencial: la emergencia expone
las fragilidades estructurales, formativas y
organizacionales del cuidado oncológico.
El cáncer colorrectal representa un mo-
delo particularmente adecuado para esta
discusión. Se trata de una de las neoplasias
más incidentes en el mundo, con una carga
global creciente en las próximas décadas
(1). Además, una proporción relevante de
los pacientes aún se presenta con compli-
caciones agudas, sobre todo obstrucción,
perforación o sangrado. A diferencia de
otros tumores, el cáncer colorrectal ofre-
ce indicadores objetivos para evaluar la
calidad quirúrgica: estadicación, tipo de
operación, extensión de la resección, már-
genes, ganglios linfáticos evaluados, esto-
ma, morbilidad, mortalidad, readmisión,
reoperación, supervivencia libre de enfer-
medad y supervivencia global.
La pregunta central, por lo tanto, no es
solo si el paciente con cáncer colorrectal
operado en la emergencia tiene peores
resultados. La literatura sugiere, de forma
consistente, que sí: en comparación con
los procedimientos electivos, la cirugía de
emergencia se asocia con mayores tasas de
complicaciones, mortalidad, tiempo de in-
ternación, readmisión, creación de estoma
y peores desenlaces oncológicos (2-5). La
pregunta más importante es otra: ¿cuáles
de esos resultados son inevitables por la
condición clínica del paciente y cuáles son
potencialmente modicables por la orga-
nización del cuidado?
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CALIDAD DE LA CIRUGÍA ONCOLÓGICA EN EL ESCENARIO DE EMERGENCIA: EL CÁNCER COLORRECTAL COMO MODELO
Oliveira Ferreira F, et al.
INDICADORES DE CALIDAD EN LA
CIRUGÍA ONCOLÓGICA DE EMERGENCIA
La calidad en salud puede entenderse como la capacidad de
ofrecer una atención segura, efectiva, oportuna, eciente,
equitativa y centrada en el paciente (6). En cirugía oncológi-
ca, sin embargo, medir la calidad es una tarea compleja. Los
indicadores cambian con la evolución del tratamiento, varían
entre tumores y dependen de diferentes etapas del cuidado. El
modelo clásico de Donabedian —estructura, proceso y desen-
lace— continúa siendo útil para organizar esta evaluación (7).
En la cirugía colorrectal de emergencia, los indicadores de
estructura incluyen disponibilidad de tomografía, endosco-
pia, UTI, banco de sangre, anestesia, anatomía patológica,
antibióticos, soporte nutricional, equipo quirúrgico experi-
mentado, acceso a especialistas, posibilidad de transferencia
y existencia de protocolos institucionales. También deben
considerarse el volumen hospitalario, la experiencia del equi-
po y la continuidad del tratamiento oncológico.
Los indicadores de proceso son quizá los más importantes y,
paradójicamente, los más difíciles de medir. Incluyen el reco-
nocimiento de la sospecha oncológica, la estadicación posi-
ble antes de la operación, la denición explícita de la inten-
ción terapéutica —curativa, paliativa o de control de daño—,
la elección racional entre resección, derivación, anastomosis
o estoma, la preservación de los principios de resección on-
cológica, la obtención de márgenes adecuados, la linfadenec-
tomía compatible con el tipo de tumor y la documentación
de los hallazgos intraoperatorios. En el cáncer de colon, el
número mínimo de ganglios linfáticos evaluados permanece
como un indicador consolidado de calidad de la estadica-
ción y se asocia con mejores desenlaces oncológicos (8).
Los indicadores de desenlace no deben limitarse a la mor-
talidad hospitalaria. Es necesario evaluar mortalidad a 30 y
90 días, complicaciones, infección del sitio quirúrgico, fístula
anastomótica, necesidad de UTI, reoperación, readmisión,
tiempo de internación, estoma denitivo, márgenes com-
prometidos, inicio de tratamiento adyuvante, supervivencia
libre de enfermedad, supervivencia global y, siempre que sea
posible, calidad de vida y experiencia del paciente.
La documentación quirúrgica merece un destaque propio.
En cirugía oncológica, la descripción operatoria no es solo
una formalidad administrativa, es un instrumento de cuida-
do, comunicación, auditoría e investigación. En el escena-
rio de emergencia, las descripciones incompletas impiden
evaluar si los principios oncológicos fueron respetados. El
informe debe contener, siempre que sea posible, localiza-
ción tumoral, extensión de la enfermedad, perforación o
contaminación, sospecha de invasión de órganos adyacen-
tes, metástasis, estadicación quirúrgica estimada, tipo de
resección, márgenes, linfadenectomía, justicación para
anastomosis o estoma e intención de la operación. Lo que
no se registra no puede auditarse; y lo que no se audita difí-
cilmente podrá mejorarse.
¿QUIÉN OPERA: CIRUJANO GENERAL,
COLOPROCTÓLOGO O CIRUJANO
ONCOLÓGICO?
El cáncer colorrectal evidencia un dilema práctico: ¿quién
debe operar al paciente que llega a la emergencia con abdo-
men agudo obstructivo o perforativo por cáncer de colon?
¿El cirujano general con experiencia en emergencia, pero
sin formación oncológica especíca? ¿El coloproctólogo o
cirujano oncológico, eventualmente con menor exposición
a la rutina de emergencia? La respuesta no debe ser corpo-
rativa. Lo ideal no es oponer especialistas, sino aproximar
competencias.
En la práctica, muchos pacientes con cáncer colorrectal en
emergencia son tratados en hospitales generales, por ciruja-
nos generales, muchas veces en servicios de menor volumen.
En una serie, las operaciones electivas fueron realizadas por
cirujanos colorrectales en 37% de los casos, cirujanos onco-
lógicos en 10% y cirujanos generales en 53%; en las emer-
gencias, esos porcentajes fueron de 19%, 10% y 70%, respec-
tivamente (9). Estos datos refuerzan que la mayoría de los
casos, especialmente en la emergencia, será conducida por
cirujanos generales. Por lo tanto, la solución no puede de-
pender exclusivamente de la disponibilidad de especialistas
en todas las guardias.
No se trata de exigir que todo cirujano de emergencia sea
cirujano oncológico o coloproctólogo. Se trata de garanti-
zar que todo paciente oncológico atendido en la emergencia
reciba una operación orientada por principios mínimos de
calidad oncológica. Estudios sugieren que la especialización,
el volumen y la organización del cuidado pueden inuir en
los desenlaces, aunque el impacto de estas variables sea más
complejo en la emergencia que en la cirugía electiva (10,11).
En algunos escenarios, cirujanos experimentados en emer-
gencia pueden alcanzar resultados adecuados; en otros, la
ausencia de entrenamiento oncológico, protocolos y soporte
institucional puede aumentar el riesgo de resecciones inade-
cuadas, márgenes positivos o linfadenectomía insuciente.
La discusión, por lo tanto, debe salir del plano individual y
entrar en el plano del sistema. Quién opera es importante,
pero también importan el hospital, el horario, la disponibili-
dad de recursos, la documentación, los protocolos, la posibi-
lidad de transferencia, la discusión posoperatoria y el acceso
al tratamiento adyuvante.
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CALIDAD DE LA CIRUGÍA ONCOLÓGICA EN EL ESCENARIO DE EMERGENCIA: EL CÁNCER COLORRECTAL COMO MODELO
Oliveira Ferreira F, et al.
DESENLACES EN LA EMERGENCIA:
COMPLICACIONES, RECUPERACIÓN Y
SUPERVIVENCIA
Los pacientes con cáncer colorrectal operados en la emer-
gencia frecuentemente tienen menor probabilidad de es-
tadicación completa, menor disponibilidad de exámenes
preoperatorios y mayor probabilidad de procedimientos
como Hartmann, estomas y resecciones segmentarias no
planicadas (3,4). También existe mayor riesgo de márgenes
positivos, menor número de ganglios linfáticos evaluados en
algunas series, mayor tiempo de internación, mayor tasa de
readmisión y peores resultados de supervivencia (4,5).
En la serie de Wanis et al., los pacientes sometidos a resec-
ción de emergencia por cáncer de colon presentaron peores
tasas de supervivencia libre de enfermedad y supervivencia
global a cinco años cuando se compararon con los operados
electivamente (4). Xu et al. demostraron que las colectomías
de urgencia fueron más frecuentes en hospitales comunita-
rios y centros de menor volumen, asociándose con mayor
probabilidad de márgenes positivos, menor evaluación gan-
glionar, mayor readmisión no planicada y peor superviven-
cia global (5). Estos hallazgos sostienen la preocupación de
que la urgencia puede comprometer tanto los desenlaces pe-
rioperatorios como los oncológicos.
Sin embargo, la interpretación de estos resultados exige caute-
la. Los pacientes que llegan por la emergencia no son iguales a
los operados electivamente. Son frecuentemente más añosos,
más frágiles, con más comorbilidades, enfermedad más avan-
zada, mayor carga inamatoria o infecciosa y menor acceso
previo a tamizaje. La presentación de urgencia también puede
reejar vulnerabilidad socioeconómica y diagnóstico tardío
(12). En análisis ajustados, algunos autores sugieren que parte
de los peores resultados deriva más de las circunstancias clíni-
cas y biológicas que de la emergencia en sí (13).
Esta distinción es fundamental. La emergencia no compro-
mete inevitablemente la calidad oncológica, pero aumenta
el riesgo de que esta sea comprometida. El peor pronóstico
puede resultar de la combinación entre enfermedad avanza-
da, condición siológica desfavorable, atraso diagnóstico, li-
mitación estructural, ausencia de planicación multidiscipli-
naria y eventuales fallas técnicas. Por eso, la conclusión más
útil no es que la cirugía de emergencia “es peor”, sino que
exige mecanismos especícos de protección de la calidad.
PROPUESTAS PARA MEJORAR LA CALIDAD
La mejora de la calidad exige un conjunto mínimo de ac-
ciones. Primero, denir indicadores de calidad especícos.
Segundo, crear registros prospectivos, preferentemente mul-
ticéntricos o nacionales. Tercero, estandarizar la descripción
operatoria oncológica en la urgencia. Cuarto, desarrollar
manuales prácticos para las principales emergencias onco-
lógicas, comenzando por obstrucción y perforación en el
cáncer colorrectal. Quinto, establecer criterios de transfe-
rencia y discusión posoperatoria multidisciplinaria. Sexto,
invertir en entrenamiento formal para los profesionales de
la primera línea.
La multidisciplinariedad, considerada patrón de calidad en
oncología, debe adaptarse a la emergencia. No siempre será
posible discutir el caso antes de la operación, pero es posible
establecer ujos mínimos: comunicación con oncología, co-
loproctología o cirugía oncológica cuando estén disponibles;
denición de criterios de transferencia; discusión posopera-
toria precoz; revisión anatomopatológica adecuada; y deriva-
ción ágil para tratamiento sistémico cuando esté indicado. La
emergencia no debe ser vista como un punto aislado del cuida-
do, sino como una etapa crítica de la línea oncológica.
En este contexto, como fruto de una alianza entre el Colegio
Brasileño de Cirujanos (CBC) y la Sociedad Brasileña de Ci-
rugía Oncológica (SBCO), surgió la propuesta del Advanced
Oncological Life Support (AOLS), una iniciativa brasileña en
desarrollo que representa una evolución natural en la organi-
zación de la atención al paciente oncológico en situación de
urgencia. En este sentido, defendemos la creación de un pro-
grama de soporte avanzado orientado a las emergencias onco-
lógicas, inspirado en la lógica de cursos consolidados como el
ATLS, pero dirigido a las especicidades del paciente con cán-
cer: reconocimiento precoz, estabilización, toma de decisio-
nes, preservación de principios oncológicos, documentación
adecuada y planicación del seguimiento después del evento
agudo (14). El AOLS busca difundir una cultura mínima de
calidad oncológica entre profesionales que atienden pacientes
con cáncer en servicios de urgencia, incluidas las emergencias
abdominales relacionadas con el cáncer colorrectal.
Aunque esta iniciativa se origina en el contexto brasileño, el
problema que enfrenta es común a muchos sistemas de salud
latinoamericanos: desigualdad de acceso, tamizaje insucien-
te, diagnóstico tardío, heterogeneidad estructural, hospitales
generales sobrecargados y dicultad de derivación a centros
especializados. El cáncer colorrectal, por su frecuencia y por
sus indicadores mensurables, puede servir como punto de
partida para un programa más amplio de evaluación de la
calidad de la cirugía oncológica de emergencia.
CONCLUSIÓN
El paciente con cáncer colorrectal no elige llegar por la emer-
gencia. El sistema, sin embargo, puede elegir si esa emergen-
cia será apenas un acto de rescate o una oportunidad para
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CALIDAD DE LA CIRUGÍA ONCOLÓGICA EN EL ESCENARIO DE EMERGENCIA: EL CÁNCER COLORRECTAL COMO MODELO
Oliveira Ferreira F, et al.
preservar la calidad oncológica. La urgencia no elimina la
necesidad de principios técnicos; por el contrario, vuelve su
aplicación aún más importante.
El cáncer colorrectal debe utilizarse como modelo inicial
porque es frecuente, mensurable y asociado a indicadores
objetivos de calidad. Mejorar sus resultados exige reconocer
factores modicables, registrar mejor, denir indicadores,
capacitar profesionales, crear protocolos e integrar la emer-
gencia a la línea de cuidado oncológico. El desafío contem-
poráneo no es solo operar más rápido, sino operar mejor,
incluso cuando el tiempo es corto.
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