ARTICULO ORIGINAL

Tuberculosis abdominal: desafíos diagnósticos e implicancias clínicas en un hospital de referencia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Lucas M. Tomatis, ¹ Rita L. O. Pastore1, Joseph Torres Guerrero1, Gabriela L. Sidra1, Martín Jaume2, Luciana Pérez Mora4, Laura Svidler López 1

1 División Cirugía, Sector Coloproctología

2 División Infectología

3 División Anatomía Patológica

Hospital General de Agudos Juan A. Fernández, Buenos Aires, Argentina

Autor de correspondencia: Laura Svidler López. Dirección postal: Lavalleja 297 12B, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. CP 1414. Email: lausvidlerlopez@gmail.com

ORCID 0000-0001-5898-6667

Recibido: 20-04-2026

Aceptado: 20-07-2026

Lucas Tomatis: 0000-0002-4593-3002

Rita Pastore: 0000-0001-5240-9068

Gabriela Sidra: 0000-0002-0651-6353

Joseph Torres: 0009-0005-2624-7428

Martin Jaume: 0009-0004-3205-3681

Luciana Pérez Mora: 0009-0005-1858-5443

Laura Svidler López: 0000-0001-5898-6667

RESUMEN

Antecedentes: La tuberculosis abdominal (TBA) es una forma extrapulmonar infrecuente con presentación inespecífica, lo que dificulta su diagnóstico oportuno. En Argentina, la evidencia en población adulta es limitada.

Objetivo: Describir las características clínicas, el retraso diagnóstico, los requerimientos quirúrgicos y los resultados en pacientes con TBA, y comparar los hallazgos según el estado de infección por HIV.

Métodos: Estudio observacional retrospectivo de pacientes adultos con TBA diagnosticados entre enero de 2017 y octubre de 2025 en el Hospital Juan A. Fernández. El diagnóstico se confirmó mediante métodos microbiológicos, moleculares (Xpert® MTB/RIF) y/o histopatológicos.

Resultados: Se incluyeron 12 pacientes (mediana de edad: 34 años; RIC: 27–39); 58,3% eran mujeres y 58,3% eran HIV positivos. Los síntomas más frecuentes fueron dolor abdominal (91,7%), anemia (83,3%), pérdida de peso (66,7%) y fiebre (66,7%). La afectación fue intestinal en 41,7%, anorrectal en 41,7% y peritoneal en 33,3% y, con enfermedad diseminada en 83,3%. El diagnóstico presuntivo de TBA se realizó en el 50%, mientras que el resto se interpretó inicialmente como abdomen agudo inflamatorio o neoplasia. El 58,3% requirió cirugía. Se observó una elevada tasa de complicaciones postoperatorias (57,1%), con necesidad de reintervención en tres pacientes. La confirmación diagnóstica se obtuvo por histopatología (100%), cultivo (91,7%), y Xpert® MTB/RIF (50%), con múltiples métodos positivos en la mayoría de los casos. El retraso diagnóstico mediano fue de 32 días (RIC: 21–44). Los pacientes HIV negativos requirieron más cirugías que los HIV positivos (100% vs. 28,6%; p = 0,03).

Conclusiones: La tuberculosis abdominal debe considerarse en el diagnóstico diferencial del abdomen agudo y de la patología anorrectal en contextos de alta prevalencia, especialmente en pacientes con coinfección por HIV. En esta serie, el compromiso anorrectal fue frecuente y los pacientes HIV positivos requirieron menor intervención quirúrgica, lo que puede reflejar mayor sospecha clínica y diagnóstico más precoz. La enfermedad se asocia a retrasos diagnósticos y puede requerir manejo quirúrgico en casos complicados y, en menor medida, con fines diagnósticos. La evolución postoperatoria puede ser compleja, con mayor tasa de complicaciones. Un alto grado de sospecha clínica y un abordaje multimodal e interdisciplinario, que incluya métodos moleculares rápidos, son esenciales para reducir los tiempos diagnósticos y mejorar los resultados.

Palabras clave: tuberculosis abdominal, tuberculosis intestinal, tuberculosis anorrectal, tuberculosis peritoneal, HIV, diagnóstico, retraso diagnóstico

ABSTRACT

Background: Abdominal tuberculosis (ATB) is an uncommon extrapulmonary manifestation with a nonspecific presentation, which frequently delays diagnosis. Evidence in adult populations in Argentina remains limited.

Objective: To describe clinical features, diagnostic delay, surgical requirements, and outcomes in patients with ATB, and to compare findings according to HIV status.

Methods: We conducted a retrospective observational study of adult patients diagnosed with ATB between January 2017 and October 2025 at Hospital Juan A. Fernández. Diagnosis was confirmed by microbiological, molecular (Xpert® MTB/RIF), and/or histopathological methods.

Results: Twelve patients were included (median age 34 years, IQR, 27–39); 58,3% were female and 58,3% were HIV-positive. The most common symptoms were abdominal pain (91,7%), anemia (83,3%), weight loss (66,7%), and fever (66,7%). Disease distribution was intestinal in 41,7%, anorectal in 41,7%, and peritoneal in 33,3%, with disseminated disease in 83,3%. A presumptive diagnosis of ATB was established in 50% of patients, whereas the remainder were initially misdiagnosed as acute inflammatory abdomen or malignancy. Overall, 58,3% required surgical intervention. An elevated postoperative complication rate (57.1%) was observed, with the need for reoperation in three patients.

Diagnosis was confirmed by histopathology (100%), culture (91,7%), and Xpert® MTB/RIF (50%), with most patients having more than one positive diagnostic modality. The median diagnostic delay was 32 days (IQR, 21–44). HIV-negative patients required surgery more frequently than HIV-positive patients (100% vs. 28,6%; p = 0.03).

Conclusions: Abdominal tuberculosis should be considered in the differential diagnosis of acute abdomen and anorectal disease in high-prevalence settings, particularly in patients with HIV coinfection. In this series, anorectal involvement was frequent, and HIV-positive patients required less surgical intervention, which may reflect a higher level of clinical suspicion and earlier diagnosis. The disease is associated with diagnostic delays and may require surgical management in complicated cases and, to a lesser extent, for diagnostic purposes. Postoperative outcomes may be complex, with a higher rate of complications. A high index of clinical suspicion and a multimodal, interdisciplinary approach, including rapid molecular methods, are essential to reduce diagnostic delays and improve outcomes.

Keywords: Abdominal tuberculosis; Intestinal tuberculosis; Anorectal tuberculosis; Peritoneal tuberculosis; HIV; Diagnosis; Diagnostic delay

INTRODUCCIÓN

La tuberculosis (TB) continúa siendo un importante problema de salud pública a nivel mundial, especialmente en países de ingresos bajos y medios. En Argentina, en los últimos años se ha observado un incremento en el número de casos, de los cuales aproximadamente el 11,9% corresponde a formas extrapulmonares.1,2 La tuberculosis abdominal (TBA) representa aproximadamente el 11% de la TB extrapulmonar y puede comprometer el tracto gastrointestinal (con predilección por la región ileocecal), el peritoneo, los ganglios linfáticos y órganos sólidos. Las manifestaciones clínicas suelen ser inespecíficas y pueden simular malignidad o enfermedad inflamatoria intestinal, lo que con frecuencia conduce a retrasos en el diagnóstico.3,4

La naturaleza paucibacilar y la baja sensibilidad de las pruebas diagnósticas suelen requerir procedimientos invasivos para la obtención de muestras.5,6 El ensayo Xpert® MTB/RIF, basado en PCR en tiempo real, permite detectar en aproximadamente dos horas el ADN del Mycobacterium tuberculosis complex y la resistencia a rifampicina, aunque su disponibilidad es limitada en algunos centros. En contraste, el cultivo de micobacterias puede demorar entre tres y cuatro semanas, contribuyendo también al retraso diagnóstico.7

A pesar de su relevancia clínica, los datos publicados en Argentina sobre TBA en población adulta son escasos. En la serie más extensa disponible, Vasen et al.8 destacaron la presentación inespecífica de la enfermedad y una mortalidad global del 8%, mayor en pacientes con coinfección por HIV. La ausencia de publicaciones en los últimos 10 años en Argentina, subraya la necesidad de actualizar la evidencia.

El objetivo de este estudio fue describir las características clínicas, la localización anatómica, el retraso diagnóstico, el manejo y los resultados de los pacientes con TBA en un centro de referencia terciario de la Ciudad de Buenos Aires y comparar los hallazgos entre pacientes inmunocompetentes y aquellos infectados por el HIV.

MATERIAL Y MÉTODOS

Se realizó un estudio observacional retrospectivo que incluyó pacientes adultos (≥18 años) diagnosticados con TBA entre enero de 2017 y octubre de 2025 en el Hospital Juan A. Fernández, centro de referencia terciario.

El diagnóstico se estableció en base a pruebas microbiológicas (tinción de Ziehl–Neelsen y cultivo), pruebas moleculares (Xpert® MTB/RIF) y/o hallazgos histopatológicos compatibles.

Se recolectaron datos demográficos, presentación clínica, distribución anatómica, estado de HIV, hallazgos por imágenes, diagnóstico presuntivo previo a la confirmación de TBA, retraso diagnóstico (tiempo en días transcurrido entre el inicio de los síntomas y la confirmación diagnóstica mediante métodos microbiológicos, moleculares y/o histopatológicos), manejo quirúrgico, complicaciones y evolución.

Análisis estadístico

Las variables continuas se presentan como mediana y rango intercuartílico (RIC) y se compararon mediante la prueba U de Mann–Whitney, utilizando JASP versión 0.97.1 (JASP Team, University of Amsterdam, Países Bajos). Las variables categóricas se expresan como frecuencias y porcentajes y fueron comparadas mediante la prueba exacta de Fisher utilizando la calculadora GraphPad QuickCalcs (GraphPad Software, San Diego, CA, EEUU). Se consideró significativo un valor de p < 0,05.

RESULTADOS

Se incluyeron 12 pacientes, 7 (58,3%) eran mujeres. La mediana de edad fue de 34 años (RIC: 27–39). Once pacientes 58,3% presentaban infección por HIV y la mitad TB pulmonar concomitante. En la Tabla 1 se detallan las características de los pacientes, la presentación clínica y los sitios anatómicos comprometidos. 

El dolor abdominal estuvo presente en el 91,7% de los pacientes, seguido de pérdida de peso y fiebre (66,7% cada uno). 

La distribución de la enfermedad incluyó compromiso intestinal y anorrectal en la misma proporción (41,7%) y peritoneal (33,3%) (Fig. 1). La enfermedad diseminada, definida por compromiso abdominal multifocal (n = 4) y/o TB pulmonar activa o previa (n = 7), estuvo presente en el 83,3% de los pacientes.

Las manifestaciones ano-perianales incluyeron abscesos, fístulas y/o ulceraciones superficiales. (Fig. 2). Tres de los cuatro pacientes con TB ano-perianal eran HIV positivos y presentaban TB pulmonar activa. 

El compromiso rectal se manifestó como lesiones pseudotumorales ulceradas. Los 3 pacientes con TB rectal eran HIV positivos y 2 tenían TB pulmonar activa.

Se observó anemia e hipoalbuminemia en el 83,3% y leucopenia en el 41,7%.  En el subgrupo con infección por HIV, la mediana del recuento de linfocitos CD4 fue de 313 células/mm³ (RIC: 204–683). Tres pacientes (42,8%) presentaron valores <200 células/mm³, y 2 de ellos tenían carga viral detectable.

Se emplearon técnicas de imagen complementarias en todos los pacientes, incluyendo ecografía abdominal (n = 2) y tomografía computarizada (TC) de tórax, abdomen y pelvis con contraste (n = 10). Los hallazgos sugestivos de TBA fueron engrosamiento mural ileocecal (Fig. 3), lesión estenosante del cecoascendente, adenopatías mesentéricas, ascitis libre y tabicada, nódulos peritoneales tipo miliar (Fig. 4), conglomerados de asas y engrosamiento nodular del peritoneo y del epiplón (omental cake). 

En los tres pacientes con TB rectal se realizaron colonoscopia y biopsia. Uno de ellos tenía TB ileocecal asociada. (Fig 5).

La prueba Xpert® MTB/RIF se realizó en 6 (50%) pacientes, utilizando líquido pleural, líquido ascítico, supuración perianal, biopsias de colon y recto obtenidas por endoscopía, o muestras de peritoneo y epiplón recolectadas durante procedimientos quirúrgicos. 

El cultivo realizado en 11 pacientes resultó positivo para Mycobacterium tuberculosis. En el paciente restante, con una lesión rectal, el diagnóstico se sustentó en el estudio histopatológico. (Fig. 6) En 5 de los 11 pacientes (45%) con cultivo positivo, la tinción de Ziehl–Neelsen también fue positiva. La histopatología confirmó el diagnóstico en todos los casos.

Solo se realizó un diagnóstico presuntivo de TBA en 6 (50%) pacientes, mientras que el resto fue inicialmente diagnosticado como apendicitis aguda (n = 2), abdomen agudo inflamatorio (n = 1), carcinomatosis peritoneal de presunto origen colónico y ovárico (n = 2) y cáncer de recto (n = 1).

El 58,3% de los pacientes (n = 7) requirió cirugía abdominal, principalmente por abdomen agudo inflamatorio (n = 3), perforativo (n = 1) y obstructivo (n = 1), o duda diagnóstica (n = 2). Cuatro pacientes (57,1%) presentaron complicaciones postoperatorias y tres requirieron reintervención. La Tabla 2 resume los diagnósticos presuntivos, los hallazgos intraoperatorios y la evolución.

La mediana de retraso diagnóstico fue de 32 días (RIC: 21–44), con un rango de 15 a 154 días. 

El retraso máximo correspondió a una paciente que consultó por dolor abdominal, pérdida de peso, diarrea y fiebre de cuatro meses de evolución, con hallazgos sugestivos de TBA en la TC abdominopelviana. La laparotomía con fines diagnósticos reveló una peritonitis plástica fibrótica severa con una perforación bloqueada. (Fig. 7).

Comparación entre pacientes inmunocompetentes y con infección por HIV

Los hallazgos comparativos entre ambos grupos se presentan en la Tabla 3. La indicación quirúrgica fue significativamente más frecuente en pacientes inmunocompetentes (100% vs. 28,6%; p = 0,03).

Se observó una mayor proporción de TB diseminada y un mayor compromiso anorrectal en el grupo con HIV. Por el contrario, la TB peritoneal predominó en los pacientes HIV negativos. No obstante, estas diferencias no alcanzaron significación estadística.

DISCUSIÓN

La presente serie de casos documenta la persistencia de TBA como un problema de salud relevante en el ámbito urbano de Buenos Aires, especialmente en poblaciones vulnerables.

El dolor abdominal, presente en más del 90% de los casos de la serie, es un síntoma común a múltiples patologías, lo que se reflejó en la variedad de diagnósticos presuntivos que incluyeron desde apendicitis aguda hasta carcinomatosis peritoneal y cáncer de recto, en línea con lo descrito en la literatura.9,10 La presencia de síntomas constitucionales (fiebre, pérdida de peso) y el contexto epidemiológico (inmunosupresión, contacto con TB) son claves para orientar la sospecha clínica.

En concordancia con reportes previos, el compromiso de ganglios ileocecales fue la localización más frecuente.9,11 De manera similar, la afectación peritoneal fue un hallazgo habitual, coincidiendo con los resultados comunicados por Moolla et al.10 en una cohorte sudafricana y por Vasen et al.8 en una serie argentina. La TB peritoneal representa una proporción significativa de la TBA (25–50% en series de pacientes)11,12 y presenta tres formas patológicas principales que pueden coexistir: el tipo húmedo o ascítico (ascitis libre o loculada), el tipo fibrótico fijo (engrosamiento peritoneal y adherencias) y el tipo seco o plástico (engrosamiento nodular del peritoneo y del epiplón u omental cake).11,13 La TB peritoneal puede simular clínica e imagenológicamente una carcinomatosis peritoneal de origen colorrectal u ovárico, incluyendo la posible elevación inespecífica del marcador CA-125 por inflamación mesotelial.11,14-16 Factores como edad más joven, antecedentes de TB o coinfección por HIV pueden orientar hacia un origen infeccioso, siendo la laparoscopía con toma de biopsias múltiples el estándar de oro para la confirmación diagnóstica en estos casos.11,14,17

Un hallazgo distintivo de nuestra serie fue la elevada proporción de compromiso anorrectal (41,7%), en contraste con la literatura donde representa menos del 1% de los casos de TB gastrointestinal.11,12 Esta diferencia podría reflejar tanto características epidemiológicas específicas de nuestra población como una mayor capacidad de detección en un ámbito especializado en proctología. La TB anorrectal presenta un amplio espectro clínico que incluye fístulas recurrentes, abscesos, úlceras superficiales de base necrótica sin bordes indurados, estenosis y lesiones submucosas de aspecto tumoral, solapándose frecuentemente con la enfermedad inflamatoria intestinal y las neoplasias.11–18 En nuestra cohorte predominó en varones, con alta tasa de coinfección por HIV y asociación con TB pulmonar concomitante.

Si bien la fístula anal constituye la forma de presentación más frecuente (80–91%) y carece de características distintivas frente a las de origen criptoglandular.12 Sultan et al.19 describieron siete casos de fístulas/abscesos perianales recurrentes en pacientes masculinos tratados mediante cirugía asociada a tratamiento antituberculoso, con resolución completa y sin recurrencias, destacando que la coinfección por HIV no se asoció a una mayor incidencia de la enfermedad.

La TB rectal es una entidad excepcional, con solo 24 casos reportados hasta 2022 según una revisión sistemática20 y suele asociarse a TB pulmonar activa. En contraste, series como la de Tago et al.13 demuestran que hasta un 42% de los casos perianales cursan sin compromiso pulmonar y con una evolución significativamente más prolongada (66,4 vs 8,3 meses) debido a la demora diagnóstica. En concordancia, en nuestra cohorte, los pacientes sin compromiso pulmonar fueron inicialmente interpretados como patología neoplásica. Dado que la ausencia de síntomas respiratorios puede disminuir la sospecha clínica, resulta clave considerar esta entidad ante lesiones anorrectales crónicas, recurrentes o de mala cicatrización.18,20 La prueba cutánea de tuberculina puede ser útil, mostrando positividad en aproximadamente el 75% de los casos de TB perianal en pacientes inmunocompetentes.18

El tratamiento de la TB rectal es principalmente médico, basado en esquemas antituberculosos estándar de 6 meses, con altas tasas de curación, quedando la cirugía reservada para casos con complicaciones, falta de respuesta al tratamiento o duda diagnóstica.20 En el caso de la TB anoperineal, si bien algunas fístulas pueden resolverse con tratamiento médico exclusivo, se recomienda asociar tratamiento quirúrgico convencional para el control de la sepsis anal.18,19 

El retraso diagnóstico promedio fue de 32 días, dentro de los límites reportados en otras series, aunque con un rango muy amplio que alcanzó los 154 días en un caso complejo.8 Este caso extremo ejemplifica las graves consecuencias de la demora: progresión local con perforación intestinal, deterioro del estado general y elevada morbilidad quirúrgica (fístula enterocutánea crónica).

Dado que hasta el 75% de los casos de TB extrapulmonar presentan baciloscopía negativa y el cultivo requiere semanas,11 la prueba Xpert® MTB/RIF constituyó una herramienta clave para el diagnóstico rápido en la mayoría de nuestros casos. Sin embargo, su sensibilidad en muestras extrapulmonares paucibacilares es variable,7 lo que obliga a un abordaje multimodal que incluya histopatología, cultivo e incluso procedimientos invasivos para la obtención de material adecuado.6 Esta limitación se ilustra en un caso de TB diseminada, en el que el Xpert® MTB/RIF fue positivo únicamente en la biopsia ganglionar laparoscópica, con resultados negativos en líquido ascítico y pleural.

El requerimiento de intervención quirúrgica en nuestra cohorte se encuentra dentro del rango del 30–60% descrito para TBA3,8 y estuvo principalmente asociado a complicaciones como obstrucción intestinal o abdomen agudo inflamatorio. Esto subraya la necesidad de incluir la TB en el diagnóstico diferencial del abdomen agudo, particularmente en contextos de alta prevalencia de TB y HIV, así como de asegurar la adecuada toma de muestras durante el acto quirúrgico.21

Se observó una elevada tasa de complicaciones postoperatorias (57,1%) y reintervenciones en tres pacientes, lo que podría vincularse al retraso diagnóstico y al deterioro general y local asociados a la enfermedad.

La prevalencia de coinfección con HIV (58,3%) fue marcadamente superior al 13% reportado en otras series de TBA,8 reflejando probablemente el rol de nuestro centro como hospital de referencia para pacientes inmunocomprometidos. Esta concentración es relevante dado que la inmunosupresión avanzada se asocia con un mayor riesgo de formas diseminadas y extrapulmonares multifocales.22

El análisis comparativo no evidenció diferencias significativas en la presentación clínica ni en el retraso diagnóstico entre pacientes con y sin HIV, aunque los primeros presentaron una tendencia no significativa a mayor enfermedad diseminada. La única diferencia significativa observada fue la mayor necesidad de cirugía abdominal en pacientes inmunocompetentes. Este hallazgo podría explicarse por una menor sospecha clínica inicial de TB en este grupo, lo que favorece la interpretación de sus manifestaciones como patología quirúrgica aguda o neoplásica,8,12,14,15 mientras que en pacientes inmunocomprometidos la TB suele considerarse más tempranamente como diagnóstico diferencial, facilitando un abordaje diagnóstico menos invasivo.22

Limitaciones del estudio

Este estudio presenta limitaciones inherentes a su diseño retrospectivo y al reducido tamaño muestral, por lo que la expresión de resultados en términos porcentuales puede sobrestimar la magnitud de las diferencias observadas. Los resultados deben interpretarse con cautela debido a la limitada potencia estadística para detectar diferencias entre grupos.

Al tratarse de un centro de referencia para inmunocomprometidos, existe un probable sesgo de selección con sobrerrepresentación de pacientes con HIV. 

CONCLUSIONES

La tuberculosis abdominal debe considerarse en el diagnóstico diferencial del abdomen agudo, del dolor abdominal persistente, de la ascitis de etiología incierta y de las lesiones anorrectales crónicas o recurrentes, especialmente en contextos de alta prevalencia de tuberculosis y coinfección por HIV. La elevada frecuencia de presentaciones complicadas y de intervenciones quirúrgicas observada en nuestra serie subraya la importancia de mantener un alto índice de sospecha clínica para favorecer el diagnóstico oportuno y reducir las complicaciones asociadas al retraso diagnóstico.

CONTRIBUCIONES DE LOS AUTORES

LMT: Curación de datos, Investigación, Redacción – borrador original.

RLOP: Conceptualización, Metodología, Análisis formal, Redacción – borrador original, Redacción – revisión y edición, Supervisión.

JTG: Curación de datos, Investigación, Redacción – borrador original.

GLS: Investigación, Redacción – borrador original.

MJ: Investigación, Redacción – borrador original.

LPM: Investigación, Redacción – borrador original.

LSL: Conceptualización, Metodología, Investigación, Redacción – borrador original, Redacción – revisión y edición, Supervisión.

REFERENCIAS

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TABLAS

Tabla 1. Características de los pacientes, presentación clínica y sitios anatómicos comprometidos por la tuberculosis abdominal.

Variables

Pacientes

N = 12

Edad (años), mediana (RIC) 34 (27–39)
Sexo femenino 7 (58,3)
Coinfección con HIV, n (%) 7 (58,3)

TB pulmonar, n (%)

Coexistente

Previa

6 (50,0)

1 (8,3)

Síntomas, n (%)

Dolor abdominal

Pérdida de peso

Fiebre

Tos

Sudores nocturnos

Dolor anal

Náuseas / Vómitos

Disnea

Diarrea

Proctorragia

11 (91,7)

8 (66,7)

8 (66,7)

7 (58,3)

5 (41,7)

5 (41,7)

4 (33,3)

4 (33,3)

2 (16,7)

2 (16,7)

Localización anatómica, n (%)

Ileocecal

Anorrectal

Peritoneal

Intestino delgado

Multifocal

5 (41,7)

5 (41,7)

4 (33,3)

1 (8,3)

4 (33,3)

RIC = rango intercuartílico.

Tabla 2. Diagnósticos presuntivos, hallazgos intraoperatorios y evolución de los pacientes con tuberculosis abdominal sometidos a cirugía con fines diagnósticos y terapéuticos.

Diagnóstico presuntivo Estado HIV Hallazgo / Procedimiento Evolución
Apendicitis aguda* Negativo

Apendicitis →

Apendicectomía laparoscópica

Sin complicaciones
Apendicitis aguda Positivo

Apendicitis →

Apendicectomía laparoscópica

Fístula enterocutánea, absceso retroperitoneal, anexitis →

Hemicolectomía derecha + anastomosis ileocólica, anexectomía

Abdomen agudo perforativo

Masa palpable en FID

Negativo

Peritonitis fibroadhesiva + nodularidad miliar, plastrón con perforación ileal no exteriorizable →

Laparotomía exploratoria, biopsia epiplón, sonda Foley en orificio

Fuga entérica →

Re–laparotomía, VAC, abdomen abierto

Fístula enterocutánea →

VAC

Ascitis no filiada. Irregularidad de ambos ovarios. CA 125

Carcinomatosis vs TBA abdominal

Negativo

Engrosamiento peritoneal difuso, nodularidad de epiplón, ascitis →

Laparoscopía exploratoria, biopsia y

toma de líquido

Fiebre persistente →

Drenaje percutáneo

Abdomen agudo inflamatorio † Negativo

Engrosamiento cecal, adenomegalias mesentéricas y mediastinales, nódulos peritoneales, ascitis tabicada →

Laparoscopía exploratoria, biopsias, toma de líquido

Sin complicaciones
Cáncer colon derecho obstructivo con masa palpable en FID + carcinomatosis peritoneal + metástasis pulmonares ⁋ Positivo

Lesión estenosante colon ascendente, nódulos peritoneales, ascitis →

Laparotomía exploratoria, biopsias, toma de líquido, ileostomía en caño de escopeta

Necrosis de ileostomía → Re–ileostomía
TB diseminada: ganglionar, pleural y abdominal; toraco y paracentesis negativas Negativo

Múltiples nódulos blanquecinos difusos, adenomegalias mesentéricas, ascitis →

Laparoscopía exploratoria + biopsia de adenomegalia, toma de líquido

Sin complicaciones

FID = fosa ilíaca derecha. VAC = sistema de cierre asistido por vacío. TBA = tuberculosis abdominal.

* TB pulmonar activa en tratamiento antituberculoso

† Padre fallecido por TB

⁋ Tuberculosis miliar pulmonar confirmada luego de la cirugía abdominal

Tabla 3. Comparación de características de pacientes con tuberculosis abdominal según el estado serológico del HIV.

Variable

HIV negativo

(n = 5)

HIV positivo

(n = 7)

p
Edad (años), mediana (RIC) 33 (25–37) 34 (30–43) 0,33*
Sexo femenino, n (%) 3 (60,0) 4 (57,1) 1,00†
TB pulmonar coexistente/previa, n (%) 2 (40,0) 5 (71,4) 0,66†

Síntomas, n (%)

Intestinales / anorrectales

Constitucionales

5 (100)

5 (100)

7 (100)

5 (71,4)

1,00†

Sitio comprometido, n (%)

Intestinal/visceral

Peritoneal

Anorrectal

Enfermedad diseminada

1 (20,0)

3 (60,0)

1 (20,0)

3 (60,0)

4 (57,1)

1 (14,3)

4 (57,1%)

7 (100%)

0,29†

0,22†

0,29†

0.15†

Retraso diagnóstico (días), mediana (RIC) 18 (8–97) 30 (14–34) 0,87*
Requerimiento de intervención quirúrgica, n (%) 5 (100) 2 (28,6) 0,03 †

RIC = rango intercuartílico. TB = tuberculosis.

* Prueba U de Mann–Whitney. † Prueba exacta de Fisher. Un valor de p < 0.05 se considera estadísticamente significativo.

FIGURAS

Figura 1. Diferentes formas de tuberculosis peritoneal observadas por laparoscopia. A. Forma nodular con implantes nodulares múltiples de tamaño variable. B. Forma nodular con siembra difusa de pequeños nódulos miliariformes. C. Forma adhesiva con adherencias peritoneales. D. Forma adhesiva con adherencias interasas, nódulos difusos y engrosamiento del epiplón (omental cake).

Figura 2. Tuberculosis anal con tuberculosis pulmonar activa concomitante en paciente HIV positivo. A. Radiografía de tórax que muestra opacidades bilaterales parcheadas predominantemente en campos superiores, compatibles con tuberculosis pulmonar. B. Imagen de la región perianal en la que se observan múltiples orificios fistulosos y ulceraciones superficiales. La prueba Xpert MTB/RIF en material de supuración perianal fue positiva para Mycobacterium tuberculosis.

Figura 3. Tomografía computarizada abdominopelviana con contraste oral y endovenoso (corte coronal). Se observa engrosamiento parietal irregular y asimétrico de la región ileocecal, comprometiendo el ciego y el íleon terminal (flecha gruesa), con estrechamiento luminal y discreta dilatación de asas delgadas proximales. Se asocia estriación de la grasa mesentérica adyacente y adenopatías mesentéricas, algunas con áreas centrales de menor atenuación sugestivas de necrosis (flecha fina). Los hallazgos son característicos de tuberculosis ileocecal.

Figura 4. Tuberculosis peritoneal. A. Tomografía computarizada de abdomen (corte axial) que muestra engrosamiento nodulillar del peritoneo parietal (flechas) asociado a colecciones líquidas loculadas interasas en ambas correderas parietocólicas, hallazgos sugestivos de proceso inflamatorio intraabdominal; no se descarta etiología infiltrativa. B. Imagen laparoscópica que muestra múltiples nódulos miliares en el peritoneo parietal, compatibles con compromiso tuberculoso.

Figura 5. Imagen colonoscópica del ciego que muestra una lesión ulcerada extensa, de bordes irregulares, con exudado fibrinoso, asociada a estrechamiento luminal. El paciente presentaba compromiso rectal concomitante.

Figura 6. Imagen microscópica de peritoneo parietal que muestra inflamación granulomatosa crónica de tipo tuberculoide (H&E, ×10). A. Necrosis central (flecha blanca) rodeada por histiocitos epitelioides (flecha negra), linfocitos (punta de flecha) y células gigantes multinucleadas tipo Langhans (asteriscos). B. Necrosis caseosa central con detritus granular, amorfo y eosinófilo (flecha blanca), rodeada por histiocitos epitelioides (flecha negra) y una corona linfocitaria (punta de flecha), compatible con inflamación granulomatosa necrotizante.

Figura 7. Tuberculosis peritoneal fibroadhesiva, con perforación de intestino delgado distal. A. Hallazgo intraoperatorio durante laparotomía exploratoria: perforación del intestino delgado bloqueada en la fosa ilíaca derecha (pinza) no exteriorizable. B. Fístula enterocutánea posoperatoria manejada con terapia de presión negativa (VAC). C. Evolución a fístula enterocutánea crónica con función tipo ileostomía a los 14 meses de la cirugía.